miércoles, 30 de julio de 2014
Uno de los riesgos de los videojuegos es su capacidad adictiva, sobre todo en la etapa adolescente, puesto que éste puede llegar a desarrollar una exagerada afición al videojuego que puede tener consecuencias nefastas, con una gran dependencia psicológica: en casos extremos puede llegar a desarrollar ludopatía.
Si no se controla adecuadamente, el videojuego podría generar conductas muy dependientes y adictivas, sobre todo en niños muy impulsivos. De tal forma que estos niños aumentarían de forma progresiva sus conductas impulsivas en intensidad y urgencia, consumiendo cada vez más de su tiempo, energía y recursos emocionales y materiales.
Es el resultado de un aprendizaje consolidado por refuerzos sucesivos aunque son intermitentes y diarios. También son importantes los factores ambientales como disponibilidad, familiaridad y aprobación social.
Desde un punto de vista social, la adicción al juego constituye una de las plagas más antiguas de la humanidad por su poder destructivo. A través de él la persona proyecta sus esperanzas de cambiar el futuro a su favor, o al menos experimentar el placer del triunfo contra el riesgo del fracaso a pesar del sufrimiento que conlleva la incertidumbre. Es una forma de conformarse con la realidad, un deseo de huida de la mediocridad o monotonía cotidiana.
Recordar que los videojuegos generan una dependencia que perjudica a las personas si se hace un uso excesivo, provocan los llamados círculos viciosos de la dependencia, tanto psicológico como social.
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